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2014 Xeitu publica el 'Epistolario' de Juan Alvarado, con más de doscientas cartas

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EL CLUB XEITU PUBLICA EL 'EPISTOLARIO'
DE JUAN ALVARADO, MÁS DE DOSCIENTAS
CARTAS POR LA INTRAHISTORIA DEL
VALLE DE LACIANA ENTRE 1888 Y 1914



2014, agosto, 8.- El Club Xeitu acaba de editar un nuevo libro, el 'Epistolario' de Juan Alvarado y Albo, con el que se inicia la conmemoración del centenario de la muerte del recordado profesor de la Escuela de Sierra Pambley de Villablino. La edición recoge más de doscientas cartas escritas por Juan Alvarado entre 1888 y 1914, años de su llegada y muerte respectivamente, las más de ellas cruzadas con el fundador de la escuela, Francisco Fernández-Blanco de Sierra y Pambley, y los institucionistas Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Manuel Bartolomé Cossío, así como otras personas.

El relato de la publicación se inicia con el viaje que en el otoño de 1888 trajo a Juan Alvarado a Villablino, acompañado de Giner de los Ríos y Cossío, escasos días antes de que tuviera que iniciar su tarea educativa. La narración, muy minuciosa, llega al detalle de explicar cómo el anfitrión, don Paco Sierra, hubo de irse sin ver a los visitantes por enfermar repentinamente su hermana, que murió al cabo de un mes, o las sensaciones de los primeros días en un pueblo y entre unas gentes que hasta poco antes de su viaje el forastero no conocía. Juan Alvarado, un joven de veintitrés años nacido en Viveiro (Lugo), huérfano de padre y estudiante de Ciencias en Madrid, llegaba con la intención de permanecer como profesor un curso o a lo sumo dos, buscando entre tanto otra forma de sustento para él y sus hermanos. Sin embargo, el destino hizo que se asentara en el valle y en él terminara sus días, al cabo de veinticinco años de una fructífera labor que dejó huella.


La edición, anotada y comentada por Víctor del Reguero, revela aspectos hasta ahora desconocidos o poco tratados: los motivos que llevaron a don Paco Sierra a fundar la escuela, tras el desengaño electoral que sufrió en 1881 y la temprana muerte de su hermano Pedro; la emigración a América y las consecuencias de la Guerra de Cuba, con los jóvenes de cada pueblo mutilados, heridos o muertos, algunos alumnos de la propia escuela como Vicente Fernández 'El Capitán' de Robles o Manuel Valcárcel, hijo de El Martiecho. Los cambios experimentados por un Villablino que pasó de la ganadería y agricultura tradicionales a la modernidad, con la apertura de la carretera, los nuevos comercios y una arquitectura regionalista propia del momento, o hitos como la construcción de un puente roblonado en 1911, impulsada por el propio Alvarado para facilitar el paso de ganados y carros de un lado al otro del río Sil, tienen también un espacio de relieve en la narración.


El libro aporta un sinfín de curiosidades que van apareciendo en las cartas y Víctor del Reguero complementa con citas, documentos y fotografías de época, como que la capilla de San Esteban de la casa de Sierra Pambley se construyó en 1784, el cementerio de la Fuxiaca se hizo en 1875 tras ceder don Paco Sierra los terrenos a los pueblos, pasajes sobre la trashumancia y los puertos babianos de Pinos o que el Hotel del Universo, en la Puerta del Sol de Madrid, era propiedad de un lacianiego, Gregorio de Lama.

La edición alcanza mayores dimensiones que la local, con referencias a las primeras colonias escolares leonesas de la mano de Inocencio Redondo o Manuel Diz, los premios de las vacas mantequeras en el Congreso Agrícola de León de 1906 o los trabajos de investigación y divulgación de los hermanos Alvarado en diferentes regiones sobre quesos como el Cabrales, Roncal o manchego.

Personajes locales como el comerciante Serapio Gómez o José Riesco 'El Droguero', comparten escenario en las cartas y la publicación con otros tan importantes como desconocidos en la historia leonesa, como el mecánico Alberto Laurín, propietario del primer coche matriculado en la provincia, o Recaredo Fernández Radillo, profesor en Hospital de Órbigo y uno de los artífices de la introducción del cultivo de la remolacha azucarera en la Ribera del Órbigo.

En el aspecto de las industrias lácteas, se describe el proceso de elaboración de la manteca fina, la llegada de las primeras máquinas industriales a España -con la factura de la compra, en 1888, para la Escuela de Sierra Pambley- y el vanguardista proceso que ello supuso en su elaboración, obteniendo un producto que se introdujo en el mercado, a través de algunas tiendas de lacianiegos en Madrid y luego en otras, para más tarde alcanzar el éxito con las Mantequerías Leonesas de Marcelino Rubio. Un repaso que también alcanza los primeros ensayos de quesos hechos por Ventura Alvarado tras su estancia para formarse en Francia, con algunos tan afamados como el Camembert o el Brie, y otros de creación propia como el Queso-Escuela o los que dio en llamar "bebés" por su pequeño tamaño.


La enseñanza de la Escuela de Sierra Pambley, inspirada y supervisada por la Institución Libre de Enseñanza, entra también de lleno en muchas de las cartas con recomendaciones de actividades, prácticas, lecturas o aspectos pedagógicos. Una enseñanza activa, ajena a la religión, sin libros de texto pero con cuadernos y apuntes para fomentar la atención y destacar el entendimiento sobre la memorización, trabajos manuales como indispensable formación práctica, lecturas y tertulias para fomentar el interés por la literatura e incentivar la conversación, prácticas de agricultura en una pequeña huerta con jardín próxima a la escuela, excursiones por el entorno o la llegada de los primeros aparatos -las más de las veces de París- que eran auténticas novedades: el microscopio, el teodolito y sus medidas precisas, la linterna mágica, el praxinoscopio y su secuencia de imágenes que al girar el tambor proyectaba la ilusión del movimiento… En palabras del propio Manuel Bartolomé Cossío, "hacer que el niño no sea solo partícipe, sino el principal actor de su propia educación, que bulla en él la vida; que todo le hable; que sienta el deseo de verlo todo, de cogerlo todo, de comprenderlo todo".

Otros aspectos más personales, como la muerte de su madre, los aconteceres de sus hermanos menores como los estudios, la entrada en quintas o sus primeros trabajos, comparten espacio y afloran a través de las cartas en las que el profesor Juan Alvarado, cuenta su propia vida siendo protagonista y narrador. Algunas de las páginas más profundas son en las que aflora el amor del profesor por la joven Regina Rodríguez, entre 1895 y 1896, y los problemas que esa relación encontró en la familia de ella, que rechaza al profesor y llevan a este a un gran desencanto amoroso. Cossío le escribe entonces quitándole hierro al asunto y contándole cómo él no se casó hasta pasados los treinta y cinco años, pues "la cuestión no es casarse, sino casarse bien". Años más tarde, ese amor renace con el matrimonio con Luisa de la Vega, excepcional mujer, musa de la Institución y viuda del naturalista Augusto González de Linares, con la que Alvarado contrae matrimonio en 1907.


La publicación ahonda también en las realizaciones sociales de Juan Alvarado, desde la primera mutua contra la mortalidad del ganado al sindicato de selección de ganados, hasta la Liga de Amigos de la Escuela de Laciana o la apertura de algunas de las primeras minas de carbón de la comarca, sobre las que se aportan curiosidades, mapas y hasta una libreta de cuentas y jornales. Toman protagonismo también sus trabajos de recopilación etnográfica y antropológica, dentro de una corriente nacional que hizo posible la extensión del conocimiento y la recopilación sobre unas tradiciones que, con la modernización social de la industrialización, comenzaban a languidecer. La colección de cantares de boda, los trabajos de investigación para el Ateneo de Madrid, la recopilación de palabras del patsuezu o su colaboración con Ramón Menéndez Pidal, al que recibió en Laciana en el verano de 1910, se citan y explican en las páginas del libro.

En suma, 748 páginas con ilustraciones inéditas y documentos, en las que se hace un repaso pormenorizado por el cuarto de siglo en que Juan Alvarado permaneció en el Valle de Laciana, hasta su muerte el 8 de septiembre de 1914. De ella se cumplen ahora cien años y por ello el Club Xeitu ha querido recuperar la memoria del profesor con este nuevo libro y algunas otras actividades que irán desarrollándose en los próximos meses.


ASOCIACIÓN CLUB XEITU DE LA MONTAÑA OCCIDENTAL ASTUR-LEONESA | clubxeitu@gmail.com

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