La Fuente’l Obispo

JESÚS SUÁREZ LÓPEZ Y JAVIER MOLINA

La historia de los pueblos ganaderos de cualquier parte del mundo está impregnada de disputas por el territorio, fricciones temporales e incluso contenciosos que se perpetúan durante generaciones, como ocurre en el presente conflicto jurisdiccional: la delimitación territorial entre los ayuntamientos de Cabrillanes y de Somiedo.

Una pugna que arrastra de un acta de delimitación provincial entre Asturias y León de 1882, realizándose en 1946 otro deslinde con el que ambos concejos mostraron su conformidad, a excepción de un tramo entre los mojones de la Fuente del Obispo y el del Alto del Rebezo, trazándose entonces una línea recta provisional solo para hacer el cierre perimetral, que se determina en 2003 con desacuerdo entre ambos municipios. El Ayuntamiento de Cabrillanes aporta entonces en defensa de sus intereses una Real Ejecutoria de 1788, relativa al pleito mantenido entre el concejo de Babia de Suso y el de Laciana y que supone la delimitación o amojonamiento de ambos concejos y el deslinde jurisdiccional con la parte que afecta a Somiedo, tratándose de la demarcación con avenencia más antigua de la que se tiene noticia. Se aprueba en base a ello el deslinde entre Somiedo y Cabrillanes, ganando el ayuntamiento babiano 128 hectáreas, a las que se sumarán en 2010 otras 674 por la delimitación entre otros varios mojones y dando fin al litigio.

La Fuente’l Obispo. JESÚS SUÁREZ LÓPEZ Y JAVIER MOLINA

Una parte de esta historia, en forma de anécdota, está recogida en Pola de Somiedo y se sitúa en la llamada Fuente’l Obispo, donde se ubica uno de los mojones objeto de litigio, en la caída del pueblo de Santa María del Puerto hacia Babia.

Mientras los somedanos pretendían mantener en este punto la linde, los babianos querían llevarla hasta aguas vertientes. La comisión de vaqueiros de Somiedo lo defendía como podía, pero parece que como no disponían ya de más argumentos para mantener su derecho sobre aquel terreno, y en consecuencia poder poner las divisorias y cada uno saber lo que era suyo, hubieron de recurrir al obispo en el ánimo de que este pudiera convencer a los de Babia.

Y llamaron a un vaqueiro, el más listo, para que se presentara él al obispo y defendiera lo de los otros. Y aquel estuvo estudiando la cosa ¡qué sé yo el tiempo!, y cuando vino el obispo estuvo con él hasta que terminó el hombre el repertorio. Cuando ya no supo qué más contarle, le dice:

–Oiga, ¿su padre era tamién obispo?

Entonces otro vaqueiro le picó para que corrigiera, añadiendo:

–¡Oi, cóime, nun me acordaba yo que los obispos nun tenían padre!

Folklore de Somiedo (Leyendas, cuentos y tradiciones). Jesús Suárez López

Folklore de Somiedo (Leyendas, cuentos y tradiciones).
Jesús Suárez López.
Museo del Pueblo de Asturias y Ayuntamiento de Somiedo, 2003

Del filandón de Babia. Javier Molina Marcos.

Del filandón de Babia
Javier Molina Marcos
Club Xeitu. Villablino, 2022

 

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