Los pastos de La Cueta

PAULINO RODRÍGUEZ HIDALGO Y JAVIER MOLINA

Los puertos de Cuetalbo, Covalancho y Calderones, de gran tradición ganadera pues alimentaron históricamente a miles de ovejas, se sitúan en los entornos donde nace el Sil, aguas vertientes al término de La Cueta, pero el derecho de aprovechamiento corresponde históricamente al pueblo de Torre, y aunque la falta de documentación impide conocer cuáles fueron los motivos que llevaron a esta situación, la leyenda suple a la historia.

La versión más extendida cuenta que para dilucidar de una vez la pugna por la propiedad, subieron a los puertos una representación de vecinos de La Cueta y de Torre acompañados por el párroco de este último pueblo, notable ganadero y personaje poderoso. Una vez allí, el religioso fue recorriendo el perímetro de los puertos y en determinados puntos solemnemente pronunciaba: «Juro y voto que estoy pisando tierra de Torre». Ni siquiera su dios podría acusarlo de perjurio, pues antes de salir de casa había puesto en sus botas tierra de su propio huerto. La palabra de dios llegaba así hasta las fuentes del Sil.

Sin embargo, Paulino Rodríguez Hidalgo la recoge sustentándola en un protagonismo totalmente laico, si bien sobre la misma estrategia engañadora. Sitúa a su protagonista en el siglo XVI, fecha concordante con un momento histórico de pugnas por los pastizales, y señala su origen en el puerto de Calderones. Parece que las discusiones entre ambos pueblos llegaron hasta los palos en alguna ocasión, sin que el conflicto se resolviera, por lo que decidieron que en una noche sin viento, una comisión de vecinos de ambos pueblos se colocara en medio del pastizal mientras se hacían sonar las campanas de cada iglesia; las que mejor se oyeran decidirían la propiedad. Aquí entra en juego el personaje Sancho Calabón, vecino de Torre y dueño de una poderosa ganadería y pastos, quien sabía de antemano que serían las campanas de La Cueta las que mejor se oirían, debido al muro montañoso que separa el puerto del pueblo de Torre. Tramó entonces subir al anochecer a una de las cuevas de la hondonada, y cuando comenzaran a sonar las campanas de Torre haría tañer unas caldeiras de cobre; la estrategia hizo que el potente eco demostrara que la razón estaba de parte del pueblo de Torre. Pero la treta la descubrió un pastor de La Cueta buen conocedor de los sonidos, que hizo la misma prueba con un turullo ovejero, por lo que los vecinos del Sil naciente se volvieron atrás en lo acordado, no aceptando la decisión.

Nuevamente ambos pueblos decidieron crear una comisión de hombres buenos, constituida por la Justicia Mayor de Babia de Suso, varios curas de parroquias adyacentes, y el notario de Mena para dar fe. Sancho Calabón nuevamente utilizó el engaño y el día pactado para la reunión llenó sus botas de tierra (dicen que del Montigüeiro, de Peña Escrita o de la Peña del Cura), y las comisiones de cada pueblo subieron acompañadas de sus santos y pendones y de la consiguiente recua de vecinos. Allí reunidos, el portavoz de La Cueta, un viejo mayoral respetado, expuso sus razonamientos; el de Torre simplemente exclamó:

—¡Juro ante Dios Todopoderoso, Rey del Cielo y de la Tierra, que estoy pisando suelo de Torre!

Allí mismo los arbitrantes expresaron sentencia considerando la hombría de bien de don Sancho Calabón y su sagrado juramento, aunque se dice que la imparcial sentencia enfadó tanto a los de La Cueta que se liaron a palos y que el único símbolo de los que se habían subido que permaneció intacto fue una cruz de plata de la iglesia de La Cueta, cruz que hasta hace unos años permaneció en la iglesia de Torre.

Quién sabe si don Sancho Calabón representara en la leyenda a algún personaje real, que bien pudiera ser de la Casa de Flórez, propietarios de la torre redonda que se alza semiderruida en la vega norte del pueblo de Torre, y vinculados con el mayorazgo fundado en 1515 por Alvar Flórez «Travieso»; este, y su hijo Gutierre de Miranda, poderosos señores en este contorno, pleitearon tanto en 1539 como en 1542 con los vecinos por la posesión y ocupación de pastos comunales.

Cosas de Babia. Paulino Rodríguez Hidalgo

Cosas de Babia
Paulino Rodríguez Hidalgo
Edición del autor, 1982

Del filandón de Babia. Javier Molina Marcos

Del filandón de Babia
Javier Molina Marcos
Club Xeitu. Villablino, 2022
Cosas de Babia

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Lee Xana Molina