PATSUEZU - CLUB XEITU

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La lengua vernácula de la Montaña Occidental Astur-Leonesa, conocida popularmente como patsuezu, es una variante del asturleonés occidental. Aunque se ha bautizado también como leonés occidental o asturiano occidental, la del asturleonés occidental es la denominación que responde de manera más realista al encuadramiento geográfico de la variante, extendida a la zona leonesa del Alto Sil, Laciana, Babia y parte de Luna, y los concejos asturianos del Alto Narcea, Somiedo y Degaña. La variante presenta características totalmente distintas respecto a los rasgos generales del resto de la provincia de León.

Como lengua romance, procedente del latín, ha conservado formas registradas entre los siglos X y XIII y aunque su uso cotidiano ha desaparecido a lo largo del siglo XX, se mantiene el empleo de palabras y expresiones que de manera natural fluyen cotidianamente entre la población.

Sus tres fonemas más característicos, que no se dan en castellano, son:
1) El más característico es la «ts» (últimamente representado con la grafía «l.l»), cuyo sonido Guzmán Álvarez describe como “alveolar, africada, sorda. La punta de la lengua se apoya contra los alveolos; los bordes, contra los dientes y parte del paladar alrededor de estos, formándose así una zona de mojamiento menor que la de la ch y más uniforme”. Ejemplos de este son tsuz (luz), tsinares (linares), tseite (leche) o tsobu (lobo).
2) La «ch» procedente de los grupos latinos pl-, cl- y fl-, y que no tiene diferencia de pronunciación con la «ch» del castellano. Como ejemplos de este caso ponemos las palabras chuvia (lluvia), chave (llave), mucher (mujer) o chevar (llevar).
3) La «x», en la que se convierten todas las sílabas ja-, je-, jo-, ju-, ge- y gi-, y que tiene una pronunciación ligeramente silbante, con un sonido semejante a ‘xi’. Ejemplos: xente (gente), teixu (tejo), xuegu (juego), xamón (jamón) o xilgueiro (jilguero).

Otras características significativas del patsuezu son la conservación del artículo en posición antepuesta al determinante posesivo (“la mia canada”, mi canada; “el miou padre”, mi padre; “lus nuesus buelus”, mis abuelos), así como la pronunciación de la «o» final de palabra con un sonido intermedio entre la «o» y la «u», resultando por tanto xatu (jato), cuaxu (cuajo) o páxaru (pájaro).

El patsuezu cuenta con un importante legado de estudio y obra literaria, que hunde sus primeros trabajos a principios del siglo XX con El dialecto leonés, de Ramón Menéndez Pidal (1906), quien tuvo en la zona al profesor Juan Alvarado como su principal colaborador. Sin embargo, será El habla de Babia y Laciana, tesis doctoral del filólogo Guzmán Álvarez publicada en 1949 por el CSIC, la primera obra científica dedicada a esta variante, obra decisiva para su conocimiento y conservación. En el último medio siglo, han sido múltiples los estudios, diccionarios y obras literarias publicadas en patsuezu, entre cuyos autores cabe citar a Melchor Rodríguez Cosmen, Eva González, Emilce Núñez, Severiano Álvarez, Eduardo Carbajo, Roberto González-Quevedo, Francisco González-Banfi, Guadalupe Lorenzana o Manuel Gancedo.

El Club Xeitu ha tributado homenaje y reconocimiento a varios de estos autores ya fallecidos. En el caso de Guzmán Álvarez, con la celebración de distintas actividades y la edición de varias publicaciones coincidiendo con la conmemoración en 2010 del centenario de su nacimiento, así como con la convocatoria de un concurso literario con su nombre. También se editó en 2011 un disco-libro con parte de la obra de Melchor Rodríguez Cosmen, con motivo de la efeméride de su centenario, y en el caso de Eva González se ha editado sus obras Pequena enciclopedia de nos (2011) y Hestoria de la mia vida (2018), este último libro de memorias editado también en su centenario, en edición castellano-asturiano-patsuezu.
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