Recorrido señalizado de Páramo del Sil a Primout, por el viejo camino que comunicaba ambos pueblos, siguiendo una serie de hitos en los que los versos de Ángel González se fusionan con el paisaje.

Distancia: 9,5 km (solo ida) · Tiempo estimado: 2 horas aprox. · Dificultad: Media

Igual que un pájaro
Salta desde una rama,
de ese modo
surgió en el aire limpio de aquel día
la palabra: amor.
Era Suficiente.

Ángel González
Grado elemental (1962)

Desde la antigua escuela de Páramo del Sil, donde durante tres años vivió Ángel González junto a su madre y su hermana, destinada aquí como maestra, se inician los pasos del poeta hasta el barrio de Las Campas.

El camino avanza en progresivo ascenso, en un primer tramo de pista entre castaños de buen porte, dejando atrás las praderías del valle de Río para adentrarse en la montaña. En la loma que vamos dejando a nuestra izquierda, puedes ver un cortín. Los cortines eran rudimentarias construcciones defensivas para proteger las colmenas de miel de los ataques del oso pardo, genuinas de estas montañas cantábricas.

Descendemos al valle trazado por el arroyo de la Retuerta, donde hay un área de descanso, en la que cruzaremos el arroyo sin dificultad. Aquí iniciaremos el ascenso por la otra ladera, compartiendo recorrido en zigzag con un bosque de plantaciones de pino, cerezo y roble, siendo el brezo el que domina las alturas.

 

Esta montaña pertenece al cielo.
Su materia es de luz,
está en el aire,
el sol la colorea,
y es azul algún día,
gris entre nubes grises,
o rosa en el crepúsculo rosado.

Ángel González
Nada grave (2008)

En la campa de los Balbones, el recorrido abandona la pista para dirigirse a la derecha, desde donde llegarás al mirador principal del recorrido. Una puerta desde la que observar, al lado de Ángel González, la magnitud y la magia de estas montañas del Alto Sil que son poesía, en las que él nació como poeta.

Las vistas panorámicas desde el mirador te permiten ver gran parte de las sierras de Ancares y de Gistredo, dos de las joyas medioambientales de la Cordillera Cantábrica.

Desde el mirador, emprendemos el final del recorrido dirigiéndonos al lugar donde se conserva un tornicho, mojón de piedra para orientar a los transeúntes en los días de nieve. Desde él, se inicia el camino descendente al pueblo de Primout, por la falda sur del alto del Cancerbeiro, con preciosas vistas del valle y las casas del pueblo.

No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.
Si vas deprisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.

Ángel González
Áspero mundo (1956)

Aquí termina la ruta… o vuelve a empezar. Desde este punto, con el sonido del río de aguas puras y cristalinas que atraviesa el pueblo, puedes ver ante ti la iglesia de San Miguel y, al fondo, a la izquierda, la escuela, que se encuentra en proceso de restauración. En ella impartió clases durante algunos meses de la primavera de 1947 Ángel González. En el piso inferior estaba el aula, y en el superior la vivienda.

Te proponemos que recorras el pueblo y sus alrededores. Abandonado entre finales de los setenta y principios de los ochenta, a Primout no han llegado el hormigón ni el asfalto. Su vida se detuvo hace medio siglo. En los últimos tiempos, varias personas recuperan progresivamente sus casas y los espacios comunes.

Tras la iglesia, en la calle paralela a este punto, tienes una fuente en la que puedes beber agua, y también disfrutar del muro de las poesías, grabadas en pizarra por un vecino del pueblo. Arquitectura tradicional, varios molinos, la antigua fábrica de luz, el puente, la naturaleza y la pureza de la vida ancestral.

Un guiño del destino que ha convertido Primout en poesía.

Pastor de vientos, desde
los infinitos horizontes
acuden los rebaños a tus manos.[…]
Cada día te trae una sorpresa
y tú cantas,
pastor,
cantas o silbas
a las altas estrellas también tuyas.

Ángel González
Sin esperanza, con convencimiento (1962)

Fotografías: Cristina Velasco · CLUB XEITU · 2025