m. Artesano ambulante que reparaba cubos, marmitas, recipientes y útiles varios, estañándolos. También vendía los mismos artículos nuevos, canadas, embudos, etc. Es de tener en cuenta que, en los años de la larga posguerra, se aprovechaba todo hasta el límite, razón por la que estos artesanos ambulantes tenían el trabajo asegurado en los pueblos. “Vei dicitse a Manulín l’hoxalateiru qu’eche una laña n’este furaquín qui paez rimilixa un poucu la canada”. (Comp. der. del lat. folia, plur. de folium y del lat. latta). DELC 1765-83.