En enero de 2022, se hace público el proyecto de una planta fotovoltaica a instalar en el paraje de La Recuelga, en Santa Cruz del Sil. Este se basa en la ocupación por más de 23.000 placas solares de las 14 hectáreas dedicadas hasta hace unos años al tratamiento y trasbordo del carbón desde las minas de las empresas Victoriano González y Antracitas de Fabero, posteriormente Uminsa. Se conservan los lavaderos y cargaderos que ambas tuvieron sobre el ferrocarril Ponferrada-Villablino, construidos en los primeros años de la posguerra. Un hito industrial en el pasado y un legado patrimonial único en el presente. El proyecto contempla su demolición total.
Unas semanas después, el Club Xeitu solicita a la Junta de Castilla y León la incoación de un expediente de declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) para el conjunto, entendiendo que todo lo que en él se conserva conforma un paisaje industrial. Días más tarde, la Junta Vecinal de Santa Cruz del Sil se une a esta petición, solicitando además a Hispania Nostra que incluya los lavaderos en su Lista Roja, lo que esta entidad hace. El mes siguiente, la Cátedra de Territorios Sostenibles y Desarrollo Local de la UNED, el Instituto de Estudios Bercianos y la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana solicitan por su parte la incoación del expediente de BIC.
En abril, se inaugura en Santa Cruz del Sil la exposición ‘Salvar la Recuelga’, promovida por el Club Xeitu en colaboración con la Junta Vecinal de Santa Cruz del Sil. Su pretensión es dar a conocer la historia del paraje y la importancia de su legado, concienciando acerca de la necesidad de salvaguardar su memoria y poner en valor su patrimonio. Su cartel es una alegoría de esa reivindicación. Según su autor, el poeta y grabador Juan Carlos Mestre, en él se reflejan «la reiterada lucha de la memoria contra el olvido, la dignidad de la clase obrera frente a la avaricia de los poderosos, el valor del patrimonio cultural frente a la obscena barbarie indocta del capital…». La exposición pasa durante los meses siguientes por el Museo del Ferrocarril de Ponferrada, el Colegio Oficial de Arquitectos de León y la Casa de Cultura de Villablino, con gran acogida de público, llevándose a cabo otras iniciativas como una jornada divulgativa sobre este patrimonio y sus posibilidades en el Colegio de Arquitectos de León.
Las Cortes de Castilla y León debaten en otoño sendas iniciativas que UPL y PSOE presentan para solicitar la incoación como BIC para La Recuelga. La primera, de UPL, es rechazada en octubre con los votos en contra de PP y VOX, partidos del gobierno autonómico. La segunda, del PSOE, recibe los votos favorables de todos los grupos políticos.
El 4 de enero de 2023, el Boletín Oficial de Castilla y León publica la resolución de la Dirección General de Patrimonio por la que se incoa expediente de declaración BIC para La Recuelga, con categoría de conjunto etnológico, contemplando el todo el paraje. Según el texto, el complejo es «una reconocible panorámica que se ha convertido en una estampa icónica de las cuencas mineras de Castilla y León» que «reúne en muy poco espacio una amplia variedad de instalaciones representativas del sistema minero berciano».
Aunque la incoación conlleva que La Recuelga cuente ya de manera provisional con la máxima figura de protección cultural, se sigue reclamando que el expediente se concluya con la declaración como Bien de Interés Cultural. En la actualidad, el proyecto del parque fotovoltaico continúa su tramitación, en una versión alternativa que preserva los lavaderos pero pretende la ocupación del resto de superficie que rodea los mismos con miles de placas fotovoltaicas. Una opción auspiciada por el Ayuntamiento de Páramo del Sil, que hace un año anunció un acuerdo con la empresa promotora que no se ha firmado y que se mantiene oculto, a la que el Club Xeitu se ha opuesto porque no tiene sentido reconocer un bien patrimonial y, al mismo tiempo, permitir afecciones visuales o ambientales de esa naturaleza. Como sintetiza la Ley del Patrimonio Histórico Español, “un inmueble declarado Bien de Interés Cultural es inseparable de su entorno”.
«No podemos ni debemos olvidar dónde están nuestras raíces y las fuentes que sustentaron la riqueza que nos ha permitido llegar al momento actual.
Aunque sea en nombre de lo ecológicamente sostenible, de la transición energética o de la descarbonización, no todo es posible ni deseable, aunque sea con subvenciones. En este sentido, no podemos ni debemos (ni queremos) olvidar; para ello, para no olvidar, necesitamos recuerdos tangibles, que podamos visitar y recorrer, no escombros, cenizas o humo.»
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José Cortizo Álvarez
«En 1945 se pone en funcionamiento el lavadero de La Recuelga para proceder a la clasificación y lavado de los carbones que la emblemática empresa minera Antracitas de Fabero S.A. (AFSA) extraía de sus minas en el entorno de las localidades de Fabero y Lillo del Bierzo. Este moderno lavadero se construyó estratégicamente situado en las inmediaciones de la vía del ferrocarril de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), el popular “Ponfeblino”.»
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Roberto Matías Rodríguez
«El nuevo lavadero de Victoriano González se montaría a la vera del ferrocarril Ponferrada-Villablino, sobre la base del cargadero preexistente. Entró en servicio en 1947, tras varios años de montaje y pruebas. En él se recibiría el carbón en bruto desde el grupo ‘Peñarrosas’, por medio de una línea de baldes de 250 metros (de la que todavía se conservan vestigios) que desembocaba en la estación de recepción, elevada sobre una estructura saliente de pórticos de hormigón armado, punto de mayor altura del lavadero.»
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Víctor del Reguero
«Me acordé de las mujeres que encontraron allí un empleo, como Nieves, Anita, Corsina, Eloína y mi abuela Vina, a la que nunca conocí. El lavadero también es parte de su historia y de la historia del tren minero que ahora aspira a ser turístico. Y de la historia de la cuenca de Fabero de la que llegaba el carbón, hoy un Bien de Interés Cultural (BIC) que incomprensiblemente ha dejado al margen el lavadero. Y de la historia del Alto Sil. Mi Alto Sil, nuestro Alto Sil, el Alto Sil que agoniza aun teniendo tanto que ofrecer. Lo que la minería dejó puede ser la puerta de entrada para quienes quieran conocerlo. Un patrimonio tangible que cuenta la historia de todos.»
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María Carro
Una exposición de :


